sábado, 7 de noviembre de 2009

Primeras reflexiones filosóficas sobre el signo

Platón
La teoría de las ideas. El Crátilo. El mito de la caverna
Entre las iprofusas reflexiones que Platón desarrolló acerca del conocimiento, el lenguaje y la representación encontramos dos textos de suma pertinencia para una introducción a la semiótica, me refiero a "El Crátilo" y "El mito de la caverna".
El Crátilo es un diálogo de Platón que inicia con una invitación, por parte de Hermógenes, a que Sócrates participe de la discusión que éste ha estado sosteniendo con Crátilo sobre la exactitud de los nombres. Crátilo sostiene que los nombres son exactos por «naturaleza» (physei), por lo que al¬gunos no corresponden a quienes los llevan, por ejemplo: el mismo de Hermógenes. Éste, por el contrario, piensa que la exactitud de éstos no es otra cosa que «pacto» y «consenso» (synthéke, homología), «convención» y «hábi¬to» (nómos, éthos).
El pretender deducir de qué lado está Sócrates en esta oposición convencionalismo/naturalismo, como se ha hecho, es sencillamente de¬senfocar el problema. Éste es uno de los diálogos de Platón más finos desde el punto de vista de la dialéctica socrática, y si algo resulta evidente, es que Sócrates se opo¬ne, primero, a una teoría y, luego, a la otra con el único fin de desvelar sus contradicciones y peligros; para rechazar a las dos, en último término. Al final, lo que queda bien claro es la intención de Sócrates de descalificar al lenguaje co¬mo medio para acceder a la realidad, mediante el recha¬zo de dos teorías que pretendían, cada una, constituir a éste en el único y más idóneo método para ello. Crátilo sostiene que los nombres son exactos por «naturaleza» (physei), por lo que algunos no corresponden a quienes los llevan, por ejemplo: el mismo de Hermógénes. Éste, por el contrario, piensa que la exactitud de éstos no es otra cosa que «pacto» y «consenso» (synthéke, homología), «convención» y «hábito» (nómos, éthos).
En resumen, Sócrates, tramposamente, hace a cada uno reconocer la mentira de su tesis, apoyándose en la teoría del otro. Y en este párrafo Sócrates declara su verdadera intención: conocer las cosas por sí mismas.
Al final, lo que queda bien claro es la intención de Sócrates de descalificar al lenguaje como medio para acceder a la realidad, mediante el rechazo de dos teorías que pretendían, cada una, constituir a éste en el único y más idóneo método para ello.


En el caso visual y referente a la imagen su posición es igual. Se privilegia la existencia de un idea suprema y todo lo demás son sombras. Eso está recogido en el célebre mito de la caverna (como puedes apreciar en el video explicativo que encontrarás en este link).


Aristóteles
Aristóteles, por su parte, acepta la idea pero no como independiente de los objetos. Aristóteles admite en sus obras la existencia objetiva del mundo material. Según él, la naturaleza es el conjunto de las cosas que poseen sustrato material y que se hallan en eterno movimiento y cambio. El mundo material ha existido siempre y existirá eternamente; para explicarlo no hay que recurrir al imaginario reino platónico de las ideas.
¿Cómo se conectan las palabras con el mundo?
¿Cómo deben ser los términos de un lenguaje? ¿De dónde saldrán? ¿Cómo los creamos? ¿Cómo se escojen? ¿Bajo qué criterio se “conectan” las palabras con las “cosas”? ¿Por qué funcionan?¿Quién lo decide? ¿ Cómo se define una palabra y su relación con la cosa y el resto de cosas?

El método del Género Superior y Diferencia Específica
El término definición proviene del latín definitio. Es la oración que explica, que pone límites. La definición consta de dos partes: el género próximo y la diferencia específica. El primero muestra lo que hay de común entre la cosa y las otras realidades. Y el segundo explica lo que no es común entre la cosa y las demás. Así Hombre es: animal (género superior que contiene a los hombres y otros seres animados) racional (diferencia específica con los demás animales).
De aquí entonces concluimos que para poder entendernos debemos tener una estructura del mundo. O por lo menos un árbol de organización de palabras y cosas similares. Y por eso nos comunicamos.

El lenguaje puede oscilar desde lo más lógico y analítico hasta lo más arbitrario.

El conocimiento de la verdad es, ante todo, conocimiento de los fenómenos naturales; sensaciones, representaciones y conceptos derivan de las cosas reales. Así Aristóteles privilegia la experiencia y no la idea (o, en todo caso, la identidad entre apariencia y esencia).

Locke
En el siglo XVIII John Locke, en su obra Ensayo sobre el entendimiento humano, introdujo la posibilidad de pensar la Semiótica como una ciencia, una lógica. Y encontramos su posición respecto al lenguaje, las palabras y la necesidad de los conceptos generales, en el capítulo titulado Sobre los términos generales.

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